Sociológica, año 31, número 88, mayo-agosto de 2016, pp. 95-140
Fecha de recepción: 23/05/15. Fecha de aceptación: 19/10/15

Una misma institución, estudiantes diferentes.
Los universitarios de nuevo ingreso de las
unidades Azcapotzalco y Cuajimalpa de la uam

One Institution, Different Students. New Admissions
in the Azcapotzalco and Cuajimalpa
uam Campuses

Adrián de Garay, * Dinorah Miller **
e Iván Montoya ***

RESUMEN

El artículo compara de forma descriptiva y exploratoria el perfil de ingreso de los universitarios que iniciaron sus estudios de licenciatura en otoño de 2014 en las unidades Azcapotzalco y Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (uam). Nos interesa destacar desde una perspectiva sociológica las particularidades de los estudiantes por campus, sus características residenciales y desplazamiento pendular, sus antecedentes escolares, prácticas académicas en el bachillerato, de consumo cultural y uso de internet; finalmente, deseamos conocer los recursos culturales y materiales de los que disponen para apoyar sus estudios universitarios.

Palabras clave: trayectorias escolares, estudiantes universitarios, perfiles de ingreso, educación superior, desplazamiento pendular.

 

ABSTRACT

This article describes and explores a comparison of the profiles of new admissions, students who began their bachelor’s studies in autumn 2014 at the Autonomous Metropolitan University (uam) Azcapotzalco and Cuajimalpa campuses. The authors are interested in underlining from a sociological perspective the students’ specificities by campus, the characteristics of their places of residence and their commutes, their educational backgrounds, academic practices in high school, their cultural consumption habits, and their use of the Internet. Finally, the authors wanted to determine the cultural and material resources available to them that support their university studies.

Key words: school careers, university students, admissions profiles, higher education, commuting

Introducción

 

El presente artículo tiene el propósito de comparar de forma descriptiva y exploratoria el perfil de ingreso de los estudiantes que iniciaron sus estudios de licenciatura en el ciclo escolar de otoño de 20141 en las unidades Azcapotzalco y Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (uam), institución de educación superior federal que cuenta con cinco planteles, cuatro de ellos ubicados en la zona metropolitana de la Ciudad de México (zmcm). Como objetivos específicos nos interesa destacar las diferencias por campus empleando una perspectiva sociológica en torno a dimensiones particulares de observación, tales como sus características residenciales y desplazamiento pendular, sus antecedentes escolares, prácticas académicas en el bachillerato, de consumo cultural y uso de internet; finalmente, conocer los recursos culturales y materiales de los que disponen para apoyar sus estudios universitarios.

Los datos en que descansamos el análisis provienen de dos fuentes de información. La primera de ellas, el proyecto denominado “Trayectorias escolares, eventos no académicos y reestructuración del vínculo social de los estudiantes de la Universidad Autónoma Metropolitana, Azcapotzalco”, que este campus ha venido impulsando desde el 2003, y el de Cuajimalpa desde el 2014. La información es producto de un cuestionario que se aplica a la totalidad de la población de nuevo ingreso de cada generación. La segunda fuente de información es la base de datos contenida en el Archivo General de Alumnos de la Universidad (aga), cuyo diseño y responsabilidad pertenece a la Coordinación General de Información Institucional de la Rectoría General. Del aga recuperamos los datos referidos al promedio del bachillerato, el puntaje alcanzado en el examen de selección a la uam, bachillerato de procedencia y lugar de residencia de los estudiantes.

Una consideración de contexto relevante consiste en ubicar que la demanda por estudios superiores en la uam, así como en la Universidad Nacional Autónoma de México (unam) y en el Instituto Politécnico Nacional (ipn), está muy por arriba de la oferta de espacios de que dispone cada institución. En el caso de la unidad Azcapotzalco de la uam, para la generación motivo de análisis en este trabajo, de 11,908 aspirantes fueron admitidos 1,508, el 13%; en la unidad Cuajimalpa, de 1,928 aspirantes se admitieron 573, el 30%. Esta situación refleja la existencia de un sistema de educación superior altamente selectivo para todos aquellos egresados de la educación media superior que pretenden ingresar tanto a la uam como a la unam y al ipn.

Por otra parte, es preciso señalar la heterogeneidad de los estudiantes que ingresan a las instituciones de educación superior. Es importante reiterar esta afirmación, que para algunos sectores se trata de una verdad de Perogrullo, debido a que las organizaciones universitarias operan en la práctica y en su normatividad bajo el supuesto de que todos sus estudiantes son iguales. Precisamente, los estudios de trayectorias educativas –en los cuales encuadramos nuestro trabajo– parten de un marco analítico propio de la sociología, consistente en sostener que existen diversos perfiles de los estudiantes universitarios y su eventual tipificación, atendiendo a diferentes dimensiones de observación que se construyen para su estudio. Aunque todos los sujetos que ingresan a una institución pasan a formar parte de eso que se llama comunidad universitaria y cuentan con un número de matrícula que los identifica como estudiantes, es imprescindible conocer quiénes son, en qué se parecen y en qué son disímiles.

Pese a formar parte de una misma institución, los planteles Azcapotzalco y Cuajimalpa de la uam tienen características propias y singulares. El argumento comparativo de nuestra exploración está fundamentado en los siguientes elementos: en primer lugar, su historia fundacional, ya que mientras el primer campus se fundó cuando se creó la universidad en 1974, el segundo fue creado en 2005, y hace apenas año y medio cuenta con instalaciones propias definitivas. En segundo lugar, por las propias dimensiones espaciales de los planteles, ya que mientras en Azcapotzalco se cuenta con un terreno de 23 hectáreas, en Cuajimalpa no rebasa las cinco hectáreas, lo que sin duda se refleja en el número de licenciaturas que se ofrecen, su capacidad instalada y la matrícula que manejan: alrededor de quince mil estudiantes en la primera y de mil ochocientos en la segunda. En tercer lugar, por el perfil de sus licenciaturas, ya que mientras en Azcapotzalco la oferta de 17 carreras es claramente conocida por los años que tiene funcionando y por su similitud con otras instituciones, en Cuajimalpa se ofrecen diez programas, varios de los cuales son novedosos por su nombre y por su contenido curricular, además de que no existen en otras universidades; por ejemplo: Estudios Socioterritoriales, Tecnología y Sistemas de Información, Ingeniería Biológica y Biología Molecular.

Como adelantamos, esta exploración es parte de un proyecto de seguimiento a las trayectorias académicas en la uam que remite a 2003, año en el que inició la investigación sistemática de diferencias entre unidades o planteles de la universidad, por ejemplo en lo que toca a sus formas de integración al sistema universitario (De Garay, 2004) o al impacto del Programa Nacional de Becas (Pronabes) y de los desempeños académicos de los estudiantes (Miller, 2009). Sin embargo, por el periodo en que fueron realizados estos trabajos, no incorporaron a los nuevos planteles de la institución en su indagación. Por otra parte, entre los argumentos que acompañaron la justificación de apertura de los nuevos campus, se habló de la necesidad de ampliar la propuesta en zonas del área metropolitana que carecían de oferta pública. Así, es de gran interés conocer las características de los estudiantes que llegan al campus de Cuajimalpa de la uam y explorar sus diferencias con otro que existe desde la fundación de la universidad, que es Azcapotzalco. El motivo de restringir la comparación a estos planteles obedece a la disponibilidad de información derivada de la encuesta a la que hicimos referencia en párrafos anteriores.

 

 

Origen y situación social

 

Composición por sexo

 

Como es sabido, en la gran mayoría de los sistemas de educación superior en el mundo hemos sido testigos, en las últimas dos décadas, de una creciente presencia de las mujeres, lo que se ha llamado la feminización de la matrícula universitaria (Aponte, 2008). En México, desde el ciclo escolar del año 2000 las mujeres alcanzaron a ser la mitad de la población universitaria, tendencia que se ha mantenido a la fecha, si bien en las áreas de Ciencias Agropecuarias e Ingeniería y Tecnología su participación se encuentra por debajo de la mitad, mientras que en las áreas Ciencias de la Salud, Ciencias Sociales y Administrativas, Educación y Humanidades más del 50% de la matrícula proviene del sexo femenino, siendo el área de Educación y Humanidades donde las mujeres tienen el mayor porcentaje de participación: 68% (anuies, 2013). Esto significa que algunas áreas están feminizadas y otras continúan estando masculinizadas (De Garay y Del Valle, 2012).

Justo debido al comportamiento de la matrícula, cuando se atiende a las áreas de conocimiento por sexo se explica que entre los estudiantes de nuevo ingreso de ambas unidades predominen los varones, pues en las dos algunas disciplinas como las ingenierías y algunas otras, como el diseño y la arquitectura, son dominadas por los hombres (Cuadro 1).

 

Cuadro 1
Composición por sexo

 

Azcapotzalco

Cuajimalpa

Sexo

Abs.

%

Abs.

%

Femenino

642

42.6

207

45.2

Masculino

866

57.4

251

54.8

Total

1,508

100

458

100

Abs. = cifras absolutas.

 

Edad

 

En relación con la edad de los estudiantes, teóricamente se espera que los sujetos que ingresan a estudios de licenciatura se ubiquen entre los 17 y los 19 años, en el supuesto de que su trayectoria educativa previa no ha sufrido interrupción alguna. Esto no ocurre en todos los casos en ambos planteles. Una importante proporción ingresó a la uam con una edad superior a la típica esperada. Más aún: en el caso de Cuajimalpa, el 54.1% se ubica por arriba de los 19 años, en contraste con Azcapotzalco, donde el 61.6% se localiza entre los 17 y 19 años. Esto significa que un sector de la población de nuevo ingreso no está compuesto por los característicos jóvenes que tuvieron una trayectoria educativa continua, lo que conforma una población más heterogénea y diversa, particularmente en Cuajimalpa (Cuadro 2). En términos de contraste comparativo con la unam, en el ciclo escolar 2014 el 59.5% de su población de nuevo ingreso se ubicó por arriba de los 19 años, proporción superior a la de Cuajimalpa e inferior a la de Azcapotzalco (Suárez Zozaya, 2015).

Cuadro 2
Edad en rangos

 

Azcapotzalco

Cuajimalpa

Edad

Abs.

%

Abs.

%

17 a 19 años

927

61.6

210

45.9

20 a 24 años

447

29.7

191

41.7

25 o más años

130

8.6

57

12.4

Total

1,504

100

458

100

Abs. = cifras absolutas.

 

Estado civil

 

Como puede notarse en el Cuadro 3, es notable que casi la totalidad de los estudiantes de ambas unidades declararan ser solteros. Esta elevada proporción es en sí misma un dato significativo, si se toma en cuenta que el 30% de la población en edad de iniciar sus estudios universitarios, pero que no accede a ellos o abandonó la educación superior, está casada de acuerdo con el Censo Nacional de Población y Vivienda 2010 (inegi, 2013a). Los estudiantes universitarios han decidido postergar dicho compromiso de vida; sin duda, se trata de comportamientos sociales claramente distintos.

Al parecer, conciliar los tiempos educativos con los de formar un matrimonio no es un asunto fácil; por ello los estudiantes universitarios lo aplazan. También es posible suponer que aquellos sujetos que por alguna razón establecen relaciones matrimoniales durante sus estudios son candidatos al abandono o deserción escolar, por lo menos temporalmente, o bien que sus trayectorias sean menos constantes que las de otros alumnos.

 

Cuadro 3
Estado civil

 

Azcapotzalco

Cuajimalpa

Estado civil

Abs.

%

Abs.

%

Soltero

1,453

96.4

441

96.3

Casado

24

1.6

8

1.7

Divorciado

6

0.4

0

0.0

Unión Libre

25

1.7

9

2.0

Abs. = cifras absolutas.

Condición laboral

 

Una característica de la mayoría de los estudiantes de nuevo ingreso de ambas unidades es que cuentan con una trayectoria de vida previa a la universidad donde estudiar y trabajar no les es ajeno. Ante la pregunta consistente en saber si alguna vez habían trabajado, el 69% en Cuajimalpa respondió afirmativamente, y en Azcapotzalco, aunque es menor la proporción con el 53.1%, aún son la mayoría. De tal forma, la noción tradicional de juventud, según la cual los jóvenes se incorporan al mercado laboral al término de sus estudios, es una falacia. Importantes sectores realizan actividades laborales desde antes de cursar sus estudios universitarios (Cuadro 4).

 

Cuadro 4
Alguna vez han trabajado

 

Azcapotzalco

Cuajimalpa

 

Abs.

%

Abs.

%

No

708

46.9

142

31.0

800

53.1

316

69.0

Total

1,508

100

458

100

Abs. = cifras absolutas.

 

En relación con el momento del ingreso a la uam, el comportamiento de la población se invierte, pues sólo el 45.7% de Azcapotzalco y el 39% de Cuajimalpa declaró que tenía una actividad laboral renumerada (Cuadro 5). Por supuesto, no sabemos cuántos alumnos se mantuvieron en, se incorporaron o abandonaron el mercado laboral durante el lapso de sus estudios en la uam, pero de acuerdo con los resultados que hemos encontrado en otras instituciones, una considerable proporción mantiene su condición de estudiante-trabajador (De Garay, 2001 y 2003; Guzmán, 2004; Suárez, 2011).

Cuadro 5
Actividad laboral al ingreso

 

Azcapotzalco

Cuajimalpa

 

Abs.

%

Abs.

%

No

434

54.3

194

61.0

Si

365

45.7

124

39.0

Total

799

100

318

100

Abs. = cifras absolutas.

 

Es indispensable poner atención a la situación laboral de los estudiantes, pues tiene repercusiones en la manera como viven el proceso de socialización escolar y enfrentan sus estudios. Tenemos que reconocer que una parte considerable de los alumnos son estudiantes-trabajadores; esto es, sujetos para los cuales la universidad no es el centro exclusivo de su vida cotidiana. ¿Es posible esperar que nuestros alumnos lleven a cabo y concluyan sus estudios de licenciatura en los tiempos previstos por los planes y programas de estudio cuando ocupan parte de su tiempo en actividades laborales? Probablemente quienes combinan sus estudios con alguna actividad laboral no siempre cuentan con las mejores condiciones para diseñar su trayectoria escolar con el mayor éxito en el tiempo previsto por la institución. Nuestro sistema de educación superior se caracteriza por la existencia de miles de estudiantes que trabajan, o trabajadores que estudian, motivo por el cual su tiempo de dedicación al estudio se recorta irremediablemente para cumplir con sus obligaciones laborales. Las uam Azcapotzalco y Cuajimalpa no son distintas a otras instituciones donde también ocurre esta realidad, por lo que seguir pensando en un perfil de ingreso y en el tránsito de sujetos que se dedican de tiempo completo y exclusivo a sus estudios es un error institucional.

 

Trayectoria escolar previa
al ingreso a la uam

 

Acercarnos al conocimiento de los itinerarios escolares previos a la universidad y al momento de transición entre ciclos escolares es fundamental para la comprensión de las trayectorias universitarias. Estamos ante un momento clave para las instituciones de educación superior (ies), y en general para los sistemas educativos, que procuran hacer espacios institucionales más incluyentes, capaces de responder mejor a las necesidades atribuidas a los cambios globales y a la nueva relación del conocimiento con la producción. Una forma de contribuir a la comprensión de los nuevos retos para las ies es conocer la forma como los individuos buscan la confluencia entre sus itinerarios personales y educativos, muchas veces desacoplados de los ritmos lineales y estandarizados con los que opera el sistema educativo (Terigi, 2008).

En esta sección nos proponemos atender dos periodos: la trayectoria escolar previa y el proceso de transición entre la educación media superior y el ingreso a uam. Este último es sociológicamente relevante, ya que idealmente los individuos están por insertarse de forma plena en la vida social: adquieren la mayoría de edad, lo que los enfrenta a un cambio en el ejercicio de roles que los acercan más a la vida adulta. Esta transición de la educación secundaria al pregrado o licenciatura involucra, además, procesos de selección institucionales que se asocian con el cumplimiento de expectativas y el logro de estatus social. En el caso concreto de la comparación entre unidades, sabemos que estos grupos de estudiantes ingresaron a la universidad, pero no sabemos cómo fue su paso por los niveles educativos previos, si interrumpieron y por cuánto tiempo su proceso de escolarización. Nos interesa igualmente conocer cuántos de ellos transitaron del bachillerato a la universidad sin pausas temporales y, para los que interrumpieron, a qué se dedicaron, y cuánto tiempo transcurrió entre un nivel educativo y otro.

El rezago en los niveles educativos anteriores

 

Tenemos dos indicadores de rezago: uno medido por la reconstrucción de la trayectoria escolar desde el inicio de la educación primaria y una pregunta expresa respecto a si han interrumpido su proceso de escolarización durante seis meses o más. Iniciamos con la reconstrucción de la trayectoria para cada unidad de registro, desde que ingresaron a la educación primaria hasta la media superior, explorando si hubo rezago en alguno o varios de los niveles educativos involucrados (Cuadro 6). Es interesante observar que cerca de dos terceras partes de los estudiantes de primer ingreso de Azcapotzalco no han tenido rezago alguno en su trayectoria escolar previa; la proporción en Cuajimalpa es menor: 54%. El nivel educativo con mayor dilación es la educación media superior (ems); no obstante, cerca de una décima parte se rezagó desde la secundaria y otro tanto de Cuajimalpa en secundaria y preparatoria. También hay un porcentaje menor, pero importante –en términos absolutos 55 estudiantes– con rezagos sistemáticos en todos los niveles educativos previos (2.6% en Azcapotzalco y 3.2% en Cuajimalpa). Este último dato en particular, pero en general el del rezago acumulado, lo consideramos relevante, ya que de acuerdo con Blanco (2014) tal situación puede afectar negativamente la trayectoria y el logro educativo en la universidad.

 

Cuadro 6
Rezago en la trayectoria escolar previa a la uam

 

Azcapotzalco

Cuajimalpa

 

Abs.

%

Abs.

%

Sin rezago

969

64.1

256

53.9

En primaria

88

5.8

28

5.9

En secundaria

132

8.7

50

10.5

En bachillerato

176

11.6

70

14.7

En primaria y secundaria

16

1.1

2

0.4

En secundaria y bachillerato

77

5.1

46

9.7

En primaria y bachillerato

14

0.9

6

1.3

En todos los niveles

40

2.6

15

3.2

Total

1,512*

100

473*

100

* Solamente casos válidos. Abs. = cifras absolutas.

Atendamos ahora el segundo indicador de rezago (cuadro 7), en el que manifiestamente los encuestados declaran haber interrumpido al menos en una ocasión sus estudios por seis meses o más. La mitad de los estudiantes de Cuajimalpa y el 37% de Azcapotzalco están en esta situación. Los motivos que expresan son de orden económico, académico, y por la necesidad de trabajar. Nuevamente, cabe llamar la atención sobre el motivo académico, 27% en ambas unidades, el cual sumado al rezago acumulado en los niveles previos refuerza el argumento de hacer un seguimiento más sistemático a estos estudiantes.

 

Cuadro 7
Estudiantes que interrumpieron sus estudios
al menos una vez y motivos para hacerlo

 

Azcapotzalco

Cuajimalpa

 

Abs.

%

Abs.

%

No

939

62.3

236

50.5

569

37.7

231

49.5

Motivos para interrumpir los estudios

Problemas académicos

153

27.0

64

27.7

Problemas económicos

154

27.2

50

21.6

Necesidad de trabajar

67

11.8

28

12.1

Me fui a vivir a otro lugar

31

5.5

11

4.8

No me gustaba estudiar

16

2.8

6

2.6

Problemas familiares

45

7.9

18

7.8

Problemas de salud

19

3.4

11

4.8

Huelga o suspensión
de labores en la escuela

6

1.1

3

1.3

Problemas de seguridad en
las instalaciones de la escuela

5

0.9

5

2.2

Otros

71

12.5

35

15.2

Total*

567

100

231

100

* Solamente casos válidos. Abs. = cifras absolutas.

 

La interrupción escolar entre
el nivel medio superior y el ingreso a la uam

 

Es este el periodo de tránsito que advertimos sociológicamente atendible al inicio del apartado. Los egresados de la educación media superior (ems) se enfrentan a una situación compleja, ya que mientras no se matriculen en una ies han quedado al margen del sistema, y es responsabilidad propia o de la familia su reinserción en alguna nueva institución educativa. El riesgo de prolongar este periodo es que se fracture el proceso lineal deseable por el sistema educativo. A continuación mencionaremos algunos factores que inciden directamente sobre este proceso y, en general, sobre las interrupciones de la escolarización formal:

 

1. Necesidad económica y pobreza. Este quizá sea el factor más recurrente para el abandono e interrupción escolar, y atraviesa a todos los niveles educativos. También es uno de los más atendidos por las políticas sociales, especialmente para solventar la educación básica. En el caso de los niveles educativos secundario y terciario ello se complejiza, ya que muchos jóvenes se ven en la necesidad de insertarse al trabajo para paliar tales dificultades, lo que genera una relación muy compleja entre itinerarios laborales y escolares rompiendo con los supuestos de linealidad escolar y tiempos normalizados de las instituciones educativas.

2. Situaciones familiares poco propicias. Se trata de otro ámbito de gran complejidad. La familia es fundamental como espacio de acompañamiento y apoyo; cuando no existe convergencia entre los proyectos y recursos familiares con los educativos se pone en riesgo la permanencia en la escuela. Igualmente relevantes son el tipo de composición familiar y el de jefatura de hogar para apoyar los procesos escolares. Entre los jóvenes hay adicionalmente otros elementos que han agravado la estancia escolar, como los embarazos precoces y las uniones conyugales tempranas, que obligan a los individuos a redefinir sus prioridades.

3. Distancia cultural con la escuela. Es frecuente que las respuestas de los propios jóvenes para explicar su salida de la escuela sean que se “aburrían”, que “tenían problemas de disciplina” o que “no les gustaba estudiar”. En varias encuestas estas respuestas se encuentran como la primera causa (Imjuve, 2000). El tema ha sido trabajado por otros investigadores, quienes lo han caracterizado como procesos de desafiliación juvenil con ciertas instituciones sociales (Reguillo, 2007; Kessler, 2004), los cuales se manifiestan como espacios de ausencia o pérdida de sentido.

4. Condiciones de oportunidad del sistema educativo. Sabemos que persisten problemas de cobertura y acceso en el país, especialmente en la educación media superior y superior. Además, las estrategias con las que se ha intentado subsanar este problema han generado efectos no deseados, como una fuerte segmentación interna que no garantiza la calidad y la pertinencia académicas.

 

En las unidades analizadas, el 45% de los estudiantes de primer ingreso de Cuajimalpa y el 64% de Azcapotzalco ingresaron a la uam en el mismo año en el que egresaron del bachillerato, pero existe una brecha temporal muy grande en el conjunto que no ingresó inmediatamente. En Azcapotzalco, el rango entre el egreso de la ems y el ingreso a la universidad es de 31 años, en Cuajimalpa de 26. Esto hace que no se corresponda –necesariamente– la edad de ingreso a la uam con el dato expuesto anteriormente del rezago en la trayectoria previa, ya que más de la mitad de Cuajimalpa y más de un tercio de Azcapotzalco no hizo trayectorias escolares lineales o consecutivas (Gráfico 1 y Cuadro 8). Pudo suceder que avanzaran sin interrupciones hasta el bachillerato, pero dejaran transcurrir un lapso prolongado hasta el ingreso a la universidad, de tal manera que la edad está fuera del rango esperado para la demanda típica.

 

Gráfico 1
Resumen de trayectoria escolar previa entre unidades

Usamos el número de años transcurridos en el periodo de tránsito como reflejo de la manera diversa de construir individualmente las opciones. En el Cuadro 8 presentamos los datos estadísticos de la distribución de años transcurridos entre el egreso del bachillerato y el ingreso a la uam. Los años promedio del periodo son alrededor de tres, siendo un poco mayor en Azcapotzalco. La mayor variabilidad está entre el tercero y el cuarto quintiles, especialmente en Azcapotzalco.

Cuadro 8
Datos estadísticos de años transcurridos entre el
egreso del bachillerato y el ingreso a la uam

 

 

Cuajimalpa

Azcapotzalco

Interrumpieron al menos un año*

258 (56%)

566 (36%)

Media

2.8798

3.14

Desviación típica

3.18146

3.191

Rango

26

31

Mínimo

1

1

Máximo

27

32

Percentiles

20

1

1

40

1

2

60

2

3

80

4

5

*Casos válidos.

El complemento son los que ingresaron el mismo año del egreso: Cuajimalpa: 217 (45%); Azcapotzalco: 968 (64%).

 

Conviene señalar tentativamente, respecto de los últimos dos quintiles, la necesidad de observar de cerca a una población estudiantil que –suponemos– ha decidido volver a estudiar después de haber suspendido su escolarización, en algunos casos, por un intervalo largo. Esto no puede pasar inadvertido para las unidades, ya que la distancia con los procesos escolares dificulta en gran medida la inserción en los ritmos educativos con el consiguiente efecto negativo sobre el logro y avance académico en la universidad. Sin embargo, no se puede tratar a todos por igual. Hay evidencia empírica que da cuenta de cómo el trabajo habilita a los individuos (Planas y Enciso, 2013). Durante el periodo de tránsito, la actividad más frecuente a la que se dedicaron quienes suspendieron sus estudios fue a trabajar (en Cuajimalpa, 45.3%; en Azcapotzalco, 34.6%); cerca de una cuarta parte de ambas unidades se dedicaron a hacer cursos, tanto de preparación para el ingreso a la universidad como de idiomas u otros tipos. En contraparte, casi el 40% de los estudiantes de Azcapotzalco y el 30% de los de Cuajimalpa se dedicaron a ayudar en las labores del hogar o a “no hacer nada” (Cuadro 9).

 

Cuadro 9
A qué se dedicó después de egresar del bachillerato
y antes de ingresar a la uam

 

Azcapotzalco

Cuajimalpa

 

Abs.

%

Abs.

%

Cursos para ingresar a la universidad y de otros tipos

382

25.4

104

22.4

Trabajaba

521

34.6

210

45.3

Viajé

23

1.5

11

2.4

Ayudaba en el hogar

449

29.9

118

25.4

Nada

129

8.6

21

4.5

Total

1,504

100

464

100

Abs. = cifras absolutas.

 

Existen pocos trabajos sobre la problemática que enfrentan los estudiantes universitarios que dejan de asistir a la escuela y se reincorporan luego de estar fuera durante periodos prolongados. No es despreciable la proporción de quienes se reincorporan después de cinco años de ausencia (Cuadro 10). Tampoco sabemos qué los motiva a regresar a las aulas, cómo viven ese proceso, cuáles son las dificultades que atraviesan o si encuentran ventajas en su experiencia laboral u otra adquirida en este periodo. Quizás hicieron estudios universitarios en otras instituciones o se cambiaron de carrera; hay una línea de investigación pendiente que permitirá incluir mejor a estos estudiantes en las ies, así como conocer el efecto que la interrupción trae consigo sobre su estancia en la universidad.

Cuadro 10
Estudiantes que regresaron a los estudios
luego de cinco años o más del egreso del bachillerato

 

Azcapotzalco

Cuajimalpa

 

Abs.

%

Abs.

%

Interrumpieron un año

212

37.5

112

43.4

Interrumpieron
entre dos y cuatro años

237

41.9

104

40.3

Interrumpieron de cinco a diez años

103

18.2

36

14

Interrumpieron más de diez años

14

2.5

6

3.3

Total

566

100%

258

100%

Abs. = cifras absolutas.

 

Promedio de calificaciones del bachillerato

 

Los resultados que han arrojado las investigaciones realizadas en el mundo sobre las trayectorias escolares han puesto al descubierto que el promedio de calificaciones del bachillerato guarda una relación importante con la regularidad y el rendimiento académico de los estudiantes, especialmente durante el primer año de estudios que, como es sabido, es el periodo de mayor riesgo de abandono y deserción escolar en las universidades (Astin, 1997; Pascarella y Terenzini, 1996).

Conforme a la información obtenida de los registros escolares de la universidad, la mayoría de los aspirantes admitidos se ubicaron en el rango de entre 8 y 8.9 de promedio logrado en su bachillerato para ambos planteles: 40% en Azcapotzalco y 40.9% en Cuajimalpa. El segundo grupo más numeroso varía entre las unidades, ya que mientras en Azcapotzalco el 34.9% se localiza entre nueve y diez de promedio, en Cuajimalpa se ubica en el rango de menos de ocho con el 32.7%; la diferencia es notoria. En Cuajimalpa hay una alta proporción de estudiantes con un promedio de calificaciones de bachillerato inferior a ocho, lo cual traducido a la terminología utilizada en el subsistema de educación superior equivale a tener credenciales académicas “apenas suficientes” (Cuadro 11).

Cuadro 11
Promedio de calificaciones del bachillerato en rangos

 

Azcapotzalco

Cuajimalpa

Rangos

Abs.

%

Abs.

%

De 7 a 8

374

25.1

159

34.0

De 8 a 8.9

596

40.0

191

40.9

De 9 a 10

519

34.9

117

25.1

Total

1,489

100

467

100

Abs. = cifras absolutas.

 

Puntaje en el examen de selección

 

Como se sabe, el ingreso a la uam está relacionado con la obtención de un determinado puntaje en el examen que la institución ha diseñado para tal efecto, además de con el peso proporcional –30%– que desde 2008 se le otorga al promedio del bachillerato, así como con el cupo de alumnos que cada licenciatura establece para cada proceso de admisión, atendiendo a los recursos docentes y de infraestructura disponibles. Para nuestro análisis, agrupamos a los estudiantes en tres categorías, a saber: 1) bajo, estudiantes con un puntaje de 450 a 650 puntos; 2) medio, alumnos con un puntaje de 651 a 750 puntos; 3) alto, estudiantes con 751 puntos o más.

Para la generación 14-O, la mayoría de los estudiantes admitidos en ambas unidades se sitúa en el puntaje medio: 73.7% en Azcapotzalco y 62.3% en Cuajimalpa. Ahora bien, mientras que en la primera unidad el siguiente grupo más numeroso fue el de puntaje alto, con 16.8%, en la segunda fue el de puntaje bajo, con 24%. Tomados los indicadores del promedio obtenido en el bachillerato y el puntaje logrado en el examen de selección, resulta claro que los estudiantes de nuevo ingreso de Azcapotzalco tienen un mejor perfil académico que los de Cuajimalpa. Una situación que quizás en parte se pueda atribuir al hecho de que la demanda de aspirantes es mucho mayor en la primera unidad, lo que está relacionado a su vez con que el porcentaje de admitidos es menor (Cuadro 12).

Cuadro 12
Puntaje en el examen de selección en rangos

 

Azcapotzalco

Cuajimalpa

Rangos

Abs.

%

Abs.

%

Hasta 650

144

9.5

114

24.0

Entre 651 y 750

1,111

73.7

296

62.3

751 o más

253

16.8

65

13.7

Total

1,508

100

475

100

Abs. = cifras absolutas.

 

 

Prácticas académicas, de consumo cultural
y digitales antes del ingreso a la uam

 

A continuación mostramos un conjunto de prácticas académicas y culturales que los estudiantes de nuevo ingreso desempeñaban previamente a su ingreso a la universidad. Sabemos que entre cuatro y seis de cada diez –dependiendo de la unidad–desempeñaban estas prácticas a la par que estudiaban el bachillerato y que, en términos temporales, estamos hablando del mismo año en el que se incorporaron a la uam. El conjunto sobrante se refiere a prácticas académicas del bachillerato que tuvieron lugar en periodos más distantes.

 

Prácticas académicas

 

Esta variable presenta poca variación entre unidades. Los estudiantes de primer ingreso provienen de experiencias escolares muy diversas en la etapa anterior: desde bachilleratos propedéuticos, de modalidad tecnológica, hasta –los menos– de modalidades abiertas o de certificación por el examen único del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval). Tal diversidad se pierde en nuestra exploración, ya que trabajamos con valores promedio en una escala del cero al diez referidos a las prácticas escolares más recurrentes en el bachillerato. El Gráfico 2 pierde la curva entre aquellas prácticas que se desarrollan fuera del aula y la escuela, siendo las convencionales y que se concentran en el salón de clase las más referidas. El gráfico es interesante si lo leemos a la luz de las nuevas propuestas de enseñanza, que incluyen técnicas y estrategias de enseñanza, además del énfasis en las tutorías, que han impactado al nivel medio superior (Díaz Barriga, 2005). A reserva de que se trata de una dimensión que exige mayor profundización y contraste por bachillerato de origen, las investigaciones del nivel medio superior en los últimos años acerca del aprendizaje, del conocimiento y del desempeño escolar siguen poniendo en evidencia el predominio de modelos escolares que sobrevaloran la asistencia, las tareas y los exámenes en la evaluación del desempeño. Por parte de los estudiantes, se hace patente el aprecio por profesores que establecen una relación de confianza y de comunicación (Cuevas, 2013). Sin embargo, y pese a lo limitado de la exploración, será interesante confrontar tales prácticas con las que desarrollen estos estudiantes durante el primer año de la licenciatura. Sería deseable que la transición curricular trajera consigo nuevas prácticas y estrategias de estudio ante la nueva organización temporal de los trimestres académicos.

 

Gráfico 2
Prácticas académicas durante el bachillerato

Prácticas de consumo cultural

 

Otra dimensión que nos parece relevante investigar entre los estudiantes que recién ingresaron a la universidad tiene que ver con algunas prácticas de consumo cultural que desarrollaban antes de ello. Ya que la uam no es una organización educativa que tenga como único propósito la habilitación de sujetos en distintos campos profesionales, sino también formar ciudadanos cultos, sin duda la cultura y sus distintas manifestaciones son parte integrante de sus objetivos.

Los estudiantes asistían a eventos de la denominada alta cultura: ciclos de cine, obras de teatro, conciertos de jazz, música clásica, danza clásica y contemporánea, exposiciones de artes plásticas y conferencias de reconocidos literatos y destacados científicos de todas las áreas del saber. La vida de los alumnos no se agota en el marco estrecho de las relaciones educativas en los salones y laboratorios. Dado su rol social, se apropian de la cultura de muy diversas maneras y su situación de aprendices los convierte en potenciales consumidores culturales. Su existencia está llena de búsquedas y de inquietudes, incluyendo la cultura. Observaremos la diversidad de consumo cultural entre los estudiantes de ambas unidades cuando cursaban su bachillerato, con objeto de mostrar la importancia que tiene en la formación integral de los estudiantes apropiarse de un mundo cultural más allá de las aulas. Las actividades de consumo cultural sobre las cuales preguntamos con qué frecuencia acudían fueron las siguientes: conciertos de música clásica o sinfónica, de rock, de salsa, grupera u otros; fiestas del pueblo o barrio; cine, teatro, danza, museos, exposiciones artísticas; presentaciones de libros, conferencias y eventos deportivos.

Empleando la misma escala de cero a diez, donde cero es “nunca” y diez “frecuentemente”, llama la atención que en promedio, en las dos unidades, los alumnos como máximo respondieron con un valor cercano a seis, lo que significa que, en general, las prácticas de consumo cultural de los estudiantes no formaban parte regular de sus cursos de vida en el bachillerato. Salvo asistir al cine (sin ser tampoco destacado) los estudiantes no tenían la práctica de acudir a eventos culturales de diverso tipo. Las diferencias entre ambos planteles es mínima, salvo en el caso de los eventos deportivos, rubro en el cual los estudiantes de Azcapotzalco se ubican ligeramente por arriba de Cuajimalpa (Gráfico 3).

 

Gráfico 3
Prácticas de consumo cultural

Los datos obtenidos sobre las prácticas de consumo cultural de los estudiantes de nuevo ingreso muestran con claridad que el sistema educativo previo, independientemente de sus características académicas, no constituye un espacio que fomente la formación cultural de sus pupilos. Y aunque la zona metropolitana de la Ciudad de México cuenta con la oferta cultural más importante del país, por su amplitud y diversidad, la población que inició sus estudios en las unidades de la uam que hemos abordado manifiesta serias carencias en este renglón, no obstante tratarse de un sector que ha alcanzado niveles educativos por arriba del promedio nacional.

 

Prácticas digitales

 

Internet es el espacio virtual que ha abierto nuevas formas de comunicación y colaboración, así como el intercambio de grandes flujos de información entre puntos geográficos distantes. Los dispositivos que permiten el acceso a la red han disminuido sus costos y se han vuelto más portátiles, así que más sectores de la población pueden acceder al mundo virtual, no sólo desde una pc, sino también desde un teléfono inteligente o una tableta. Además, cada vez hay más lugares que ofrecen acceso a internet de manera gratuita o a bajo costo.

La expectativa es que los jóvenes universitarios tengan una cultura digital que puedan aprovechar para el logro y avance escolar. Cabe preguntarse: ¿cuáles son las prácticas que han incorporado los estudiantes de nuevo ingreso a la uam en cuanto a las posibilidades de uso de internet?

El Gráfico 4 muestra las prácticas que han desarrollado los estudiantes hasta antes de ingresar a la uam. Básicamente, los comportamientos entre las dos poblaciones de estudio son idénticos. Tres actividades despuntan: escuchar música, buscar información y estar en las redes sociales. En un segundo grupo de prácticas aparecieron: chatear, revisar el correo electrónico, escuchar radio, ver videos, ver películas y leer libros y revistas. Un tercer bloque de actividades consistió en recibir información y leer periódicos. Con una frecuencia muy baja aparecieron: jugar, descargar software, participar en foros de discusión y bloguear. Así, el patrón de prácticas en internet realizadas por los estudiantes que recién ingresan a la uam se orienta más hacia el entretenimiento y la comunicación entre amigos y familiares que a un uso propiamente académico. Ello es consistente con los resultados obtenidos para estudiantes de la unam en 2011 (De Garay y Miller, 2015).

Gráfico 4
Frecuencia de actividades en internet

 

 

Residencia y desplazamiento pendular

 

En la presente sección expondremos algunas características de la residencia y de la movilidad cotidiana o desplazamiento pendular de los estudiantes que ingresaron a las unidades Azcapotzalco y Cuajimalpa en el trimestre 14-O, aspectos que sin duda pueden incidir en sus trayectorias escolares dentro de la universidad.

La dimensión a describir se observará a través de dos conjuntos de indicadores. El primero examina la situación sobre la residencia actual y las razones por las cuales no se vive con los padres, de ser el caso. El siguiente apunta hacia la movilidad cotidiana o desplazamiento pendular, en donde se consideran el tiempo de traslado y los medios de transporte empleados para llegar a la uam.

Con quién se comparte la residencia

 

El imaginario social concibe a los hogares en México como conformados mayoritariamente por familias nucleares, integradas por un padre, una madre y, al menos, un hijo (inegi, 2013b), cada uno con sus funciones y roles. El padre, por ejemplo, suele ser identificado como el jefe del hogar, cuyo papel es el de proveedor económico de la familia; por su parte, la función de la madre es atender al esposo y cuidar a los hijos. Sin embargo, en la práctica los roles y funciones no son estáticos y se superponen. Además, en el contexto latinoamericano y, en particular, el mexicano, el modelo de familia extensa continúa existiendo (García y De Oliveira, 2006), por lo cual los roles cambian.

El modelo de jefatura masculina en los hogares es otro estereotipo extendido que refuerza la idea del hogar nuclear, donde la cónyuge se dedica a los quehaceres domésticos. Sin embargo, los datos estadísticos nos dicen que tal configuración, en todo caso, ha cambiado en los últimos cinco años. Por ejemplo, en 1960 (inegi, s.a.) a nivel nacional, de 6’784,093 hogares, el 86.3% era de este tipo; pero en el año 2010 (inegi, 2013a) el peso relativo de la jefatura masculina decreció al 75%, mientras que la femenina aumentó al 25%. En la Ciudad de México la proporción, en el mismo año, fue de 69% y 31%, respectivamente. En la mayoría de los hogares encabezados por mujeres la presencia del cónyuge es mínima; son de tipo extenso, con mayor presencia de personas mayores y de corresidencia (inegi, 2005).

Los datos anteriores contextualizan las características propias de las dos poblaciones que estamos describiendo. En el Cuadro 13 se muestran los datos respecto de las personas con quienes los estudiantes compartían la vivienda al momento de ingresar a la uam. Para comenzar, frente a la idea de que los estudiantes tienden a ser hijos de familia –es decir, que residen en hogares al cobijo de ambos padres–, encontramos que seis de cada diez alumnos de Azcapotzalco cumplen tal supuesto, mientras que en Cuajimalpa lo hace la mitad. En contraste, alrededor de 3% en ambas poblaciones declararon vivir solos.

La siguiente categoría sobresaliente es la residencia en hogares monoparentales femeninos, característica de uno de cada cinco encuestados en ambas instituciones. Se trata de un porcentaje muy similar a la situación nacional de los hogares con jefatura femenina, pero inferior a lo que sucede en la Ciudad de México, tal como lo señalamos más arriba.

 

Cuadro 13
Con quién se comparte la residencia

 

Azcapotzalco

Cuajimalpa

Rangos

Abs.

%

Abs.

%

Ambos padres

905

60.1

240

51.4

Madre

335

22.3

105

22.5

Padre

51

3.4

23

4.9

Hermanas(os)

30

2.0

21

4.5

Mi pareja

21

1.4

8

1.7

Mi propia familia
(pareja e hijos)

28

1.9

5

1.1

Amigos

8

0.5

8

1.7

Otros parientes

74

4.9

32

6.9

Otras personas
sin parentesco

10

0.7

9

1.9

Solo

43

2.9

16

3.4

Total*

1,505

100

467

100

*Solamente casos válidos. Abs. = cifras absolutas.

 

Las categorías de vivir en pareja y conformar la propia familia presentan porcentajes muy bajos –entre uno y dos por ciento–; sin embargo, vale la pena señalar que se trata de un sector de nuevos universitarios que, además de estudiar, también se encuentran experimentando otros roles sociales (trabajo) y demográficos (uniones y fecundidad) que podrían poner en riesgo su logro y avance académicos.

Las razones que llevan a los alumnos a no vivir con sus padres son diversas; en el Cuadro 14 aparecen las causas. La más importante es, desde luego, irse a estudiar; así lo declararon alrededor de la mitad de los universitarios, aunque en Azcapotzalco la proporción es de 46.3%. La siguiente causa implica la conformación de uniones, pero resulta ser más importante para los alumnos de Azcapotzalco –con uno de cada cinco–, que en Cuajimalpa -menos del diez por ciento.

 

Cuadro 14
Razones por las que no viven con sus padres

 

Azcapotzalco

Cuajimalpa

 

Abs.

%

Abs.

%

Me casé o uní con
mi pareja

43

20.1

8

8.1

Me fui a estudiar

99

46.3

52

52.5

Me fui a trabajar

3

1.4

2

2.0

Me fui a vivir mundo, tener experiencias

3

1.4

2

2.0

Tenía problemas con
mi mamá o mi papá

8

3.7

8

8.1

Mi mamá/papá ya no podía sostenerme

15

7.0

8

8.1

Cambié de país o ciudad

18

8.4

9

9.1

Otras

25

11.7

10

10.1

Total*

214

100

99

100

*Solamente casos válidos. Abs. = cifras absolutas.

 

El desplazamiento pendular de los estudiantes

 

La relación entre la universidad y el espacio urbano tiene consecuencias en la experiencia de movilidad cotidiana de nuestros estudiantes. La vida universitaria propicia que miles de jóvenes realicen diariamente desplazamientos variados y complejos (Carli, 2012) desde el hogar hasta sus respectivos centros escolares, dando como resultado experiencias en nuevos lugares y nuevas prácticas de uso del espacio.

La estructura espacial urbana, en combinación con el tiempo (Díaz, 1991; Jirón, Lange y Bertrand, 2010), organiza nuestra cotidianidad en la ciudad. Los desplazamientos, flujos y recorridos que diariamente hacen los estudiantes, desde sus lugares de residencia hasta las universidades y de regreso a su domicilio, constituyen prácticas socioespaciales que inciden, limitan y posibilitan sus actividades escolares y, probablemente, sus trayectorias académicas.

La constante diferenciación de las funciones espaciales de las grandes ciudades (Díaz, 1991) se traduce en reiterados desplazamientos de corta duración y distancia (Casado, 2008) entre un lugar y otro, en un mismo día, lo cual se conoce como desplazamiento pendular o movilidad cotidiana. Para las dos poblaciones de estudiantes que analizamos, la posibilidad de arribar a la universidad está condicionada por las distancias entre la casa y la escuela, los tiempos de traslado entre esos puntos, vías de comunicación, disponibilidad de líneas de transporte público, posibilidad de acceso al mismo y/o al transporte privado.

 

Tiempo de traslado a la uam

 

Los tiempos de traslado desde el lugar de residencia hasta la uam tienen pautas coincidentes para las dos poblaciones de estudio, así como patrones específicos según el contexto espacial de cada unidad. Por ejemplo, en el año 2007 –de acuerdo con Casado (2008)–, el tiempo promedio de traslado de la casa al trabajo en la Zona Metropolitana del Valle de México (zmvm) era de 59 minutos. En el Cuadro 15 se aprecia que el 35% de los estudiantes de nuevo ingreso de Azcapotzalco y el 40% de los de Cuajimalpa ocupaban este tiempo de recorrido entre su lugar de residencia y la universidad.

La proporción complementaria –es decir, aproximadamente seis de cada diez universitarios– están por encima del promedio de una hora. A partir de aquí, cada institución muestra pautas distintas, bastante significativas. En Azcapotzalco, el tiempo representativo fue de entre sesenta y noventa minutos, para uno de cada tres encuestados. En la unidad Cuajimalpa, el 40% señaló que el tiempo mínimo era de noventa minutos; de este total, el 20% consume, al menos, dos horas para moverse desde su casa. Es decir: dos de cada diez estudiantes que ingresaron en el trimestre 14-O pasan, por lo menos, cuatro horas del día en movimiento pendular entre su casa y la universidad. Estos últimos porcentajes sugieren que la residencia está demasiado lejos de la uam y/o el acceso al transporte público y a las vías de comunicación es demasiado complicado.

 

Cuadro 15
Tiempo de traslado a la uam

 

Azcapotzalco

Cuajimalpa

 

Abs.

%

Abs.

%

Menos de media hora

159

10.6

55

11.9

De media hora a una hora

380

25.2

129

27.8

De una hora a
una hora y media

508

33.7

94

20.3

De una hora y media
a dos horas

331

22.0

93

20.0

Más de dos horas

128

8.5

93

20.0

Total*

1,506

100

464

100

*Solamente casos válidos. Abs. = cifras absolutas.

 

Por último, cabe señalar que la población de Azcapotzalco que gasta más de dos horas en el traslado es de 8.5%; si bien la cifra relativa es menor a la registrada por sus pares de Cuajimalpa no debe despreciarse, ya que en términos absolutos equivale a 128 estudiantes. Hay sectores considerables de estudiantes de ambas unidades que pasan muchas horas de su vida cotidiana trasladándose, lo que incluso puede implicar más tiempo del que permanecen en la escuela.

Para los dos campus constituye un reto institucional atender a dichos jóvenes, pues conforman una población en riesgo de abandono escolar, tanto por la distancia en sí como por el tiempo disponible para construir prácticas escolares que incidan favorablemente en sus trayectorias universitarias.

 

Tipo de transporte

 

El transporte urbano es otro factor que incide en la movilidad cotidiana o pendular que los individuos realizan entre los distintos puntos de la ciudad, tales como el trabajo, el mercado, la residencia y la escuela, entre otros. Conviene recordar que las posibilidades de transporte son desiguales –tal como el sistema social lo es– y dependen de la posición de los individuos en la escala social. Los grupos con ingresos económicos medios a altos tienen mayor probabilidad de adquirir un automóvil particular para realizar sus desplazamientos, en tanto que aquellos cuyos ingresos son más bajos ven reducida esta posibilidad, por lo cual el transporte público es su alternativa.

El Cuadro 16 presenta los medios usados por los estudiantes para trasladarse desde su lugar de residencia hasta su universidad. Como era de esperarse, la mayor parte de los encuestados debe recurrir al transporte público, del cual –debido a la infraestructura de tránsito en la Ciudad de México– el metro y el colectivo son los más utilizados. Es de llamar la atención que el uso del metro sea más importante para los estudiantes de Azcapotzalco, con el 52%, que para los de Cuajimalpa, con el 43%. Se debe señalar que la uam Azcapotzalco tiene en sus proximidades dos estaciones de metro –Azcapotzalco y El Rosario–, mientras que Cuajimalpa no tiene ninguna.

Muchos estudiantes provienen de municipios de la zmvm, por lo cual lo esperado es que recurran al autobús para llegar a un punto de la Ciudad de México y luego abordar, al menos, un segundo transporte que los lleve hasta la universidad. Según se muestra en el Cuadro 16, más de la mitad de los estudiantes de las dos poblaciones se desplazan regularmente de tales municipios.

Cuadro 16
Transporte utilizado a la uam

 

Azcapotzalco

Cuajimalpa

Transportes1

%*

%*

Autobús

53.0

54.3

Colectivo/microbús

62.6

59.9

Metro

52.2

43.3

Taxi

5.3

6.9

Tren ligero

0.8

1.7

Suburbano

7.2

0.6

Motocicleta

0.7

1.1

Bicicleta

3.1

3.0

Auto propio

2.8

6.7

Auto familia

8.6

8.2

Auto amigos

0.6

1.1

Caminando

15.0

22.2

1 la suma de los porcentajes no puede ser de 100.0%, pues en este cuadro las categorías no son mutuamente excluyentes: un estudiante puede utilizar más de un tipo de transporte.

* Porcentajes basados en el total válido para cada unidad académica.

 

En cuanto al tren suburbano, éste solamente opera en el norte de la zmcm, por lo que su uso es más probable entre los alumnos de Azcapotzalco, aunque la proporción fue sólo del 7%. Los porcentajes bajos en el uso del tren ligero se deben a que únicamente opera en el sur de la ciudad.

El empleo de auto particular presenta una reducida incidencia; sin embargo, hay variaciones en algunas categorías que resulta importante señalar. Por ejemplo, el uso del auto familiar es similar para ambas poblaciones alrededor del 8%; podría tratarse del aventón de paso que algún familiar hace en su trayecto al trabajo, o bien de que algún estudiante lo tome en préstamo. En cuanto al auto propio, su empleo es más frecuente en Cuajimalpa, con 6.7%. Por último, cabe mencionar que caminar es el cuarto modo por el que los alumnos llegan hasta alguno de los dos campus, 15% en Azcapotzalco y 22% para Cuajimalpa. Es importante señalar que caminar también puede ser un modo combinado con algún transporte para finalmente arribar a la institución

Recursos materiales, tecnológicos y culturales
con los que cuentan los estudiantes de primer ingreso

 

Como ya señalamos, la situación socioeconómica de los estudiantes tiene estrecha relación con su desempeño en la universidad. Entre los motivos más destacados para interrumpir los estudios se cuentan los económicos y la necesidad de trabajar. Conocemos también la alta proporción de estudiantes que trabajan o que ya tuvieron vínculo con el trabajo. En conjunto, ambos indicadores permiten aproximar mejores o peores condiciones para el estudio.

Los recursos culturales con los que cuentan los estudiantes constituyen otro factor de incidencia sobre su probabilidad de éxito escolar. Los distintos niveles de escolaridad alcanzados por el padre y la madre forman parte de un capital heredado que podría tener impactos diferenciados sobre la trayectoria de los nuevos universitarios. Niveles de escolaridad más altos acumulados en el hogar pueden favorecer una mejor adaptación a la nueva experiencia escolar terciaria e impulsan hacia arriba el desempeño académico.

 

Recursos materiales y tecnológicos

 

Las instituciones de educación superior normalmente no visualizan las diferencias de origen socioeconómico ni, por otro lado, los recursos tecnológicos de los que sus estudiantes disponen para acompañar su proceso académico. Con el fin de perfilar a la población estudiantil universitaria no basta con hacer un recuento de los bienes del hogar en los términos clásicos de calidad de vida o bienestar. En el contexto de la sociedad de la información y el conocimiento se torna apremiante recurrir a las nuevas tecnologías para apoyar y acompañar la labor académica, pues mantenerse al margen de ellas posiciona a los individuos ante una brecha tecnológica y eventualmente digital, que suma condiciones adversas a la desigualdad socioeconómica. Por otro lado, las tecnologías de la información y la comunicación (tic) rebasan el ámbito estrictamente académico, ya que sirven para conectar a los individuos en un mundo virtual donde se establecen vínculos afectivos, de amistad, laborales, comerciales, culturales o políticos.

En esta sección describiremos las condiciones socioeconómicas y tecnológicas, entendidas como los bienes y recursos de los que disponen los estudiantes de primer ingreso en su hogar y que sirven para apoyar su desempeño universitario. Cabe señalar que incluimos entre esos bienes y recursos las tic, así como los servicios asociados a éstas.

Como marco general para acercarnos al uso y servicios de las tic recurrimos, a modo de referencia y complemento a nuestra información, a la Encuesta Nacional de Juventud 2010 (enj10) 2 (Imjuve, 2010), para comparar la situación de los jóvenes con estudios universitarios y aquéllos sin estudios en la Ciudad de México y su zona metropolitana. Prácticamente la totalidad de los estudiantes de licenciatura sabe usar internet (97.6%); los lugares de conexión más frecuentes son su casa (60%), la escuela (22.8%) y, en menor proporción, los cafés internet (7%) y el trabajo (6.9%). En contraste, para los jóvenes entre 18 y 29 años sin estudios de licenciatura el uso de internet no es una práctica habitual. El lugar común que nos habla de una generación digital no es visible entre estos jóvenes; la tercera parte de ellos no sabe usar esta herramienta.

Respecto del uso de dispositivos, advertimos que el 90% de los estudiantes cuentan con teléfono celular, pero de ellos sólo poco más de la mitad puede conectarse a internet y únicamente el 30% lo hace de manera recurrente. Sin embargo, entre los jóvenes no estudiantes de la zmvm, la brecha tecnológica es aún profunda. Apenas una tercera parte tenía computadora de escritorio en su casa; las portátiles son menos frecuentes: sólo el 15% tenían una. Recordemos que la enj10 distingue entre tener el recurso en casa y usarlo. Prácticamente todos aquellos que tenían computadora de escritorio la empleaban (96.4%), pero sólo 15% de quienes poseían una laptop lo hacían. Estamos frente a un dato revelador: entre la población de jóvenes que ya no está vinculada cotidianamente con la escuela, el acceso en casa a los recursos tecnológicos para conectarse a la red es todavía muy escaso.

Entre los alumnos de la uam, al igual que en la población abierta de jóvenes en la Ciudad de México y la zona metropolitana, es frecuente que se cuente con teléfono celular, pero no con su servicio. Resulta particularmente interesante el caso de la computadora, por ser el equipo más asociado con el trabajo académico: alrededor de una décima parte de los futuros universitarios no la tiene; y otra décima parte la tiene, pero sin conexión a internet (base de las barras). Tenemos entonces que para dos de cada diez estudiantes de nuevo ingreso la posibilidad de conectarse depende del recurso disponible en las unidades (Gráfico 5).

 

Gráfico 5
Posesión de dispositivos tic y servicios

A continuación, el “Índice de condición socioeconómica y tecnológica” sintetiza tres componentes: bienes en el hogar, tic y servicios.3 El índice distingue cuatro categorías, pero en dos de ellas –“muy desfavorable” y “desfavorable”– se ubica poco más de la décima parte de los estudiantes; su condición económica es precaria a juzgar por sus bienes en el hogar y no tienen acceso a servicios de tic, aunque sí poseen alguno de los dispositivos. La condición que predomina en las unidades es “suficiente”, en la cual los estudiantes disponen de sólo un dispositivo con servicio asociado, pero con condiciones de equipamiento básico en el hogar; probablemente aquí localicemos a quienes cuentan con computadora e internet (Cuadro 17). Es importante conocer las características técnicas de los equipos de cómputo con los que cuentan los estudiantes, variable que no es registrada por la encuesta. Quizás en un trabajo que profundice esta dimensión podríamos saber la capacidad del hogar para invertir en y renovar los recursos tecnológicos, la frecuencia con la que lo hacen y la forma como se adquieren las tic.

 

Cuadro 17
Índice de condiciones socioeconómicas y tecnológicas

 

Azcapotzalco

Cuajimalpa

 

Abs.

%

Abs.

%

Muy desfavorables

1

0.1

11

2.3

Desfavorables

157

10.4

50

10.5

Suficientes

767

50.9

224

47.2

Adecuadas

583

38.7

190

40.0

Total

1,508

100

475

100

Abs. = cifras absolutas.

Recursos culturales

 

La escolaridad alcanzada por el padre y la madre juega un papel clave en el capital cultural con el que cuentan los estudiantes. Los siguientes dos cuadros nos permiten observar la movilidad social de los encuestados de la uam Azcapotzalco y Cuajimalpa. En el Cuadro 18 encontramos que el número de las y los progenitores sin escolaridad es muy bajo, alrededor del uno por ciento. La secundaria completa resulta ser uno de los niveles más recurrentes, con una tendencia a favorecer a las madres, con aproximadamente el 20% en ambos campus. El bachillerato completo no es tan numeroso, pero se mueve en favor de las madres, particularmente en Azcapotzalco, con el 13.3%.

El nivel de licenciatura, ya sea parcial o completa, comienza a jugar en contra de las madres de los estudiantes. La licenciatura completa ahora es más frecuente para los padres, con alrededor del 20%. Es decir, en nuestro país la condición de género tuvo incidencia negativa en el logro del nivel educativo terciario para las progenitoras. Esto también es válido para los estudios de posgrado alcanzados en Azcapotzalco. Sin embargo en Cuajimalpa, aunque la diferencia sigue en contra de las mujeres, podría no ser significativa con porcentajes del 6.9% para los padres y 5.3% para las madres, lo que significa una diferencia en términos absolutos de seis personas.

Por otro lado, la escolaridad lograda hasta el momento por los estudiantes de nuevo ingreso en comparación con la que obtuvieron sus progenitores pone en evidencia que en nuestro país aún hay amplios sectores de la población que acceden por primera vez a la universidad. Al respecto, en el Cuadro 18 podemos observar que uno de cada tres padres, y casi una de cada cuatro madres, de las dos poblaciones, lograron tener contacto con la educación superior.4

 

Cuadro 18
Escolaridad del padre y la madre

 

Azcapotzalco

Cuajimalpa

 

Padre

Madre

Padre

Madre

Escolaridad

Abs.

%

Abs.

%

Abs.

%

Abs.

%

Ninguna

19

1.3

17

1.1

4

0.9

5

1.1

Primaria parcial

72

5.0

75

5.0

18

4.0

24

5.1

Primaria completa

111

7.6

150

10.0

39

8.7

36

7.7

Secundaria parcial

73

5.0

61

4.1

16

3.6

21

4.5

Secundaria completa
o equivalente

248

17.1

307

20.5

77

17.1

89

19.0

Bachillerato o equivalente incompleto

148

10.2

142

9.5

47

10.5

38

8.1

Bachillerato o equivalente completo

157

10.8

199

13.3

60

13.4

66

14.1

Técnicos posbachillerato

85

5.9

139

9.3

21

4.7

43

9.2

Técnico superior universitario

28

1.9

41

2.7

9

2.0

20

4.3

Profesional asociado

9

0.6

4

0.3

1

0.2

1

0.2

Normal

15

1.0

31

2.1

4

0.9

10

2.1

Licenciatura parcial

110

7.6

75

5.0

37

8.2

29

6.2

Licenciatura completa

298

20.5

200

13.4

85

18.9

61

13.0

Posgrado

79

5.4

55

3.7

31

6.9

25

5.3

Total*

1,452

100

1,496

100

449

100

468

100

*Solamente casos válidos. Abs. = cifras absolutas.

 

El índice de movilidad escolar intergeneracional permite profundizar en este asunto. En el Cuadro 19 observamos que entre el 48.6% y el 50.3%, de ambos progenitores, en las dos unidades, no habían accedido al nivel terciario, y únicamente alrededor de uno de cada cuatro alumnos declaró que sus dos progenitores habían llegado a él.

Cuadro 19
Índice de movilidad intergeneracional

 

Azcapotzalco

Cuajimalpa

 

Abs.

%

Abs.

%

Ambos padres

397

27.5

115

24.5

Alguno de los padres

344

23.9

104

22.2

Ninguno de los padres

701

48.6

250

53.3

Total*

1,442

100.0

469

100.0

*Solamente casos válidos. Abs. = cifras absolutas.

 

 

Conclusiones

 

A lo largo del artículo expusimos algunas de las características comparativas más relevantes que conforman los diferentes perfiles de los estudiantes de nuevo ingreso de dos planteles de la Universidad Autónoma Metropolitana. Si bien hay rasgos que comparten, también es cierto que existen diferencias, tanto al interior de los campus como entre ellos.

A manera de recapitulación nos parece pertinente señalar algunas ideas. De manera similar a lo que ocurre en las universidades públicas estatales, donde la presencia de las mujeres es cada día más relevante, en los planteles analizados también es apreciable su participación, a pesar de la existencia de licenciaturas en ingeniería, particularmente en Azcapotzalco. Por otra parte, un rasgo común consiste en que importantes sectores de los estudiantes admitidos no tienen la edad típica esperada para las generaciones de nuevo ingreso a la universidad, siendo Cuajimalpa donde es más marcada la tendencia, pues la mayoría de la población se ubicó en los rangos de edad superiores a 19 años. A su vez, una de las características más compartidas por la gran mayoría de los nuevos estudiantes de las dos unidades es que son solteros, rasgo común a todas las instituciones de educación superior mexicanas.

Es una realidad insoslayable que una considerable proporción de los estudiantes de nuevo ingreso de ambas unidades combinan sus estudios universitarios con alguna actividad laboral remunerada, con especial visibilidad en Cuajimalpa, donde la variable aloja casi a la mitad de la población. Aunque los distintos programas de becas provenientes del gobierno federal pretenden que algunos sectores puedan dejar de trabajar para dedicarse de tiempo completo a los estudios, esto no sucede en cientos de casos, pues el monto de las becas es insuficiente para cubrir las necesidades económicas de los estudiantes.

Igualmente relevante es atender la trayectoria escolar previa a la universidad y el complejo proceso de transición entre niveles educativos. La diversidad estudiantil se nutre también de las múltiples experiencias que acompañaron y coexistieron con el espacio escolar. Muchas de ellas se manifestaron en rezago e interrupción de la escolarización. Si bien este dato es atendible en ambas unidades, destaca que cerca de la mitad de los estudiantes de Cuajimalpa se rezagaron en un nivel educativo previo a la universidad y el proceso de transición fue al menos de un año. Entre quienes interrumpieron su incorporación a la universidad, fueron los estudiantes de Cuajimalpa quienes trabajaron en mayor proporción, lo que suponemos les permitió desarrollar nuevas habilidades que podrán emplear durante la universidad. Sin embargo, en Azcapotzalco casi cuatro de cada diez “no hicieron nada” o ayudaban en el hogar, profundizando, quizá, la distancia con los ritmos y procesos escolares que ahora deben enfrentar. Sería deseable tener mayor conocimiento de las necesidades de la población que se ha distanciado de los procesos formales de escolarización por largos periodos. En la medida en que crecen las oportunidades de acceso a la educación superior, la incorporación de nuevos perfiles estudiantiles a la universidad será irreversible. De tal suerte, las instituciones deben generar condiciones estructurales y organizativas acordes con las necesidades de los nuevos grupos sociales que las habitan.

El promedio del bachillerato, además de que constituye un requisito de admisión –en el caso de la uam de siete–, también es un factor que desde el año 2008 se considera ponderadamente para definir a los aspirantes que son admitidos junto con el resultado en el examen de selección. Para el estudio realizado, cuatro de cada diez estudiantes de nuevo ingreso de ambas unidades se ubicaron en el rango de ocho a 8.9 de promedio obtenido durante el bachillerato. Las diferencias las encontramos entre los menores y mayores, ya que mientras en Azcapotzalco es mayor el porcentaje de aquellos que poseen un promedio de entre nueve y diez, en Cuajimalpa es mayor la proporción de quienes se localizan entre siete y ocho.

En relación con el puntaje alcanzado en el examen de selección, la mayoría de los estudiantes admitidos en las dos unidades se posicionó en lo que consideremos un rango medio; las diferencias se localizan fundamentalmente en los puntajes menores, donde encontramos que en Cuajimalpa es mayor la proporción de quienes obtuvieron puntajes bajos. Tomados en conjunto los indicadores que podríamos denominar de “perfil académico”, revelan que algunos sectores de los estudiantes de Cuajimalpa tienen relativamente condiciones de origen que reflejan mayores carencias académicas que los de Azcapotzalco.

En otro orden de asuntos, tenemos noticia de algunas prácticas de consumo cultural que llevaban a cabo los estudiantes antes de ingresar a la uam. Los datos indican que en promedio la población de ambos planteles no tiene arraigado el hábito de acudir con regularidad a las diferentes ofertas culturales sobre las cuales indagamos en el cuestionario. Salvo asistir al cine, el resto de las expresiones culturales no forma parte de la vida de los estudiantes de nuevo ingreso.

Con respecto a las actividades que los alumnos realizan mientras navegan en internet, hemos visto que las dos poblaciones de estudio tienen patrones similares en sus prácticas digitales, destacándose más bien una tendencia hacia las de tipo de entretenimiento y de comunicación que a las propiamente de apoyo a la actividad escolar.

En cuanto a las características de la residencia de los estudiantes, hemos señalado que aproximadamente entre el 50 y el 60% estaban viviendo con sus padres al momento de ingresar a la universidad. También expusimos que poco más del 20% vive con la madre. Esta última cifra es concordante, a nivel nacional, con la de hogares encabezados por mujeres. Ahora bien, de los estudiantes que no viven con ambos progenitores, las dos razones más importantes declaradas fueron “irse a estudiar” y la conformación de la unidad familiar.

El tiempo de duración de los desplazamientos pendulares declarados por los encuestados fue variado. Sin embargo, destacamos que un sector numeroso de ellos pasa muchas horas de su vida diaria trasladándose desde su casa a la universidad y luego de regreso. En cuanto al transporte utilizado, apuntamos que la mitad de los nuevos alumnos se transporta en autobús desde los municipios de la zmvm. El medio más frecuente para hacerlo fue el microbús, y aunque el uso del metro queda en tercer lugar, resulta ser más recurrente para la población de Azcapotzalco debido a la cercanía de dos estaciones con el campus.

Respecto de las condiciones materiales de que disponen los estudiantes de nuevo ingreso –bienes en los hogares, tic y servicios asociados–, la distribución entre categorías fue muy semejante entre las unidades. Cabe señalar que sólo cuatro de cada diez tiene de inicio las condiciones materiales adecuadas en su hogar para el desempeño de su rol universitario. En el extremo, poco más de una décima parte de los estudiantes de primer ingreso reportó condiciones en el hogar desfavorables y muy desfavorables.

Finalmente, debemos señalar que los recursos culturales con que cuentan los estudiantes, observados por medio de la escolaridad del padre y la madre, constituyen otro aspecto compartido por las dos poblaciones analizadas. Es un hecho que alrededor del 50% de ambos progenitores no han logrado la educación terciaria; es decir, aún existen amplios sectores de la población mexicana –como estos nuevos alumnos– que están llegando por primera vez a la universidad en comparación con su padre y su madre.

 

 

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1 Del mes de septiembre a noviembre del 2014. Las poblaciones con las que trabajamos son censales, procuran cubrir a las generaciones de primer ingreso de cada unidad de forma exhaustiva, aunque en algunas variables hay pequeñas pérdidas de información por errores al responder.

2 Para hacer una aproximación lo más cercana posible a la población universitaria, hicimos una selección de la enj10 con los siguientes criterios: que el nivel de estudios aprobado fuera de licenciatura; que estuvieran estudiando actualmente; que no tuvieran estudios de licenciatura en una ies privada; que vivieran en la Ciudad de México o la zona conurbada del Valle de México. En contraste, al referirnos a los jóvenes “no estudiantes”, los criterios fueron: tener 18 años o más; no estudiar en el momento de la encuesta; escolaridad menor a la licenciatura; y que vivieran en la Ciudad de México o en la zona conurbada del Valle de México.

3 En la categoría Muy desfavorable encontramos a estudiantes que no cuentan con hogares equipados, ni tienen dispositivos tic ni servicios asociados. En la categoría Desfavorable hay hogares con poco o nulo equipamiento: sólo cuentan con un dispositivo tic y sin servicios asociados. La condición Suficiente tiene hogares con equipamiento básico o bien equipado, con un dispositivo de tic y, a lo más, un servicio asociado. Finalmente en la última categoría, Adecuada, se cuentan hogares bien equipados, con dos o más dispositivos de tic y con dos o más servicios asociados.

4 Sumando licenciatura parcial, licenciatura completa y posgrado.

* Profesor-investigador de tiempo completo, Departamento de Sociología, Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Azcapotzalco. Correo electrónico: <ags@correo.azc.uam.mx>.

** Profesora-investigadora de tiempo completo, Departamento de Sociología, Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Azcapotzalco. Correo electrónico: <dinorahmiller@gmail.com>.

*** Profesor visitante, Departamento de Sociología, Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Azcapotzalco. Correo electrónico: <maca15@gmail.com>.

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